TRAS 15 DÍAS DE CONVIVENCIA EN LITUANIA, JÓVENES DE LA DIÓCESIS DE CARTAGENA VIVEN UNA EXPERIENCIA DE DIOS Y SU CREACIÓN
Escrito por DJ el 22 Julio 2010 – 17:01 -
El camino cada vez es más corto. Pronto llegará a su fin. Después de 14 días en tierras lituanas los jóvenes europeos que han participado en el encuentro de diócesis han llegado a su meta. Tras unos días de convivencia, los jóvenes vuelven a sus casas con otra mirada sobre la creación. En la última jornada, los participantes, tras la oración y el desayuno, pudieron revisar todo el encuentro con sus monitores. “Ha sido una revisión intensa y profunda, donde lo más valorado fue los momentos
de silencio e interiorización, porque fue la oportunidad para encontrarse consigo mismo y con Dios” afirma el Padre Cano.
A menudo suelo hacer una pausa en la rutina diaria y observar el espacio y el tiempo en el que me encuentro para saber porque hago lo que hago… (…hoy es miércoles, 22 de Julio, y hace aproximadamente 2.000 años que un tal Jesús de Nazaret caminó por el mundo y dejó una huella tan profunda en los corazones de quienes le conocieron que aun a día de hoy nos seguimos sentando dos o más personas alrededor de una mesa para recordar un estilo de vida basado en algo tan sencillo como el amor a todo lo que nos rodea…) …y por ese tal Jesús me encuentro hoy aquí, lejos de mi hogar en una pequeña ciudad al sur de Lituania ejerciendo de monitor de un grupo de jóvenes que tienen curiosidad por conocer y seguir un poco más ese estilo de vida. Han sido 15 días de expectación continua, a pesar de las reuniones de preparación en Murcia; atento a las oraciones, las catequesis y las charlas en 5 idiomas distintos.
Han sido 15 días intensos con excursiones por el monte, talleres, manualidades, y bailes típicos.
Han sido 15 días profundos, con experiencias vividas y compartidas a nivel individual y en grupo.
Pero sobre todo, hemos conseguido lo que pretendíamos: pasar unos días en comunidad y convivencia fraternal rodeados del espiritu de Dios, en un lugar cercano a la naturaleza y con el tema del encuentro “Yo hago un mundo precioso, ¿y tu?”.
Y como en la mayoría de los encuentros de este tipo donde acudo, me marcho con la maleta mas llena y con menos peso del que traía, ya que aquí dejo algunos objetos sin valor y me llevo docenas de sonrisas, miradas, palabras, personas, expresiones y gestos que siempre mantendré en la memoria y que me han enseñado a ser un poco mas maduro y cristiano, pero sobre todo a amar más al prójimo y a Dios.
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